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sábado, 29 de noviembre de 2014

POLLA ASOMANDO!!!

¿POR QUÉ SERÁ QUE NOS PONE CACHONDOS VER LA POLLA ASOMANDO POR LOS PANTALONES O POR LOS COLZONCILLOS???

ALGUNO DE VOSOTROS A TENIDO LA SUERTE DE PODER VERLO ALGUNA VEZ, PARA LOS QUE NO HABÉIS PODIDO EXPERIMENTAR LA ESCENA OS TRAEMOS ESOS MOMENTOS EN LOS QUE ES CASI IMPOSIBLE MANTENER LA POLLA  DENTRO Y ES CUANDO EL DESEO QUEDA EXPUESTO A LA LUZ EN TODO SU ESPLENDOR Y NOS HACE SENTIR PODEROSOS Y DESEOSOS DE PLACER AL PRESENCIAR EL MOMENTO JUSTO EN QUE LA POLLA QUEDA FUERA DE LA BRAGUETA, O ASOMANDO A MEDIAS!!!





















PASOS PARA DISFRUTAR AUN MÁS DE LA MASTURBACIÓN 1ªparte

Los chicos también pueden innovar para disfrutar más.

A partir de ahora si quieres disfrutar tendrás que olvidarte de las prisas. 

Formas para que los chicos disfruten: las caricias y los mimos, sin prisas, el pene y adiós a la rutina . 


97804975202032106038.jpgLos chicos son mucho más libres que las chicas en campo de la masturbación. Aunque parece que ellos están libres de todo tipo de pensamientos negativos con respectos a este tipo de prácticas no es así, ellos también se preocupan por este tipo de experiencia y se preguntan cuanto es lo normal y si afectará a su futuro desempeño sexual. 
 

1. Ventajas.


La masturbación es una práctica que ayuda a conocerse mejor, que mantiene el órgano en funcionamiento, que favorece que el pensamiento se despeje y se dedique a otras cosas, por ello no se contabilizan las veces que se hace sino la satisfacción que se produce a continuación. 

86219717474297094242.jpgLa masturbación compulsiva como problema no tiene nada que ver con las veces que se hace, sino con la ansiedad que provoca, por ello aunque en un principio se asocia la autosatisfacción a adolescentes, no debe de ser así, ya que está recomendada en todos los casos, incluso en personas casadas porque sirve para regular las relaciones cuando las parejas no tienen el mismo nivel de deseo, puesto que los especialistas aconsejan siempre ajustar a la baja. Todas las demás ventajas relacionadas con la salud: como que eleva las defensas, baja el colesterol y favorece la metabolización del estrés ya son de sobra conocidas. 

Tienes que dedicarte una hora y un lugar reservado y sin sorpresas, desconecta el teléfono 

2. Cómo prepararse. 

28242978301163794529.jpg Ya sé que los chicos lo hacéis en cualquier lugar y generalmente con prisas, pero yo quiero proponeros hacerlo de otra manera y enseñar a vuestro pene otros caminos para llegar al orgasmo. 
Puedes seguir haciéndolo como hasta ahora pero lo que te propongo es que una vez al día o a la semana (como tu prefieras) te dejes aconsejar y los hagas de otra manera. 
Busca un tiempo para ti, no vale entre trabajo y trabajo o entre estudio y estudio o delante del ordenador etc. Tienes que dedicarte una hora y un lugar reservado y sin sorpresas, desconecta el teléfono y dedícate a tu cuerpo. 
Para empezar es buena una ducha y si lo prefieres un baño relajado y tranquilo, con música (no vale ni rock ni chill out). Prepárate un refresco o un vino fresco. Busca una crema corporal agradable y si tienes un gran espejo a mano también lo vas a necesitar. 

3. Conoce tu cuerpo. 

Ahora vas a explorar tu cuerpo y sobretodo tus genitales. Me imagino que los habrás visto miles de veces, pero vamos a ponerle nombre a lo que ves. El pene es un tubo formado por dos mitades que nunca son exactamente iguales, esto hace que la mayoría de ellos tengan una ligera desviación en cualquiera de las cuatro direcciones, arriba, abajo, a derecha o a izquierda. El pene tiene tres partes: dos raíces imbricadas en la musculatura del abdomen, el tallo  
cubierto de una gruesa piel muy elástica a través de la cual pueden verse las venas y el glande que está cubierto por una piel fina,  delicada y muy sensible. En la unión de ambas partes, tallo y glande, se forma una piel gruesa, el prepucio, que recubre y protege el glande.
El pene de un adulto es estado de flacidez mide unos 7 cm de longitud y unos 9 cm de circunferencia, en estado de erección estas medidas pueden duplicarse o triplicarse. La erección completa se consigue cuando el tallo del pene logra un ángulo de 90º o más con respecto al abdomen y una rigidez suficiente para permitir la penetración.
 
EN LA SEGUNDA PARTE DE ESTE POST OS HABLAREMOS DE COMO INCREMENTAR NUESTRO PLACER CON CARICIAS, LA IMPORTANCIA DEL ANO, LA POSTURA Y COMO ESTIMULARNOS FRENTE AL ESPEJO...

viernes, 28 de noviembre de 2014

VESTIDO O DESNUDO ¿COMO LO PREFIERES?

  CUANTA IMAGINACIÓN TENEMOS QUE USAR PARA DESVELAR LO QUE MUCHO HOMBRES ESCONDEN DEBAJO DE SU ROPA, ¿LA TENDRÁ GRANDE O PEQUEÑA?


TRANQUILOS AQUÍ OS DESVELAMOS LO QUE ESTOS MACHOS ESCONDEN LOS DESNUDAMOS PARA TI!!! DISFRUTARLOS!!!





















jueves, 27 de noviembre de 2014

DE CAMPING CON MIS HIJOS

Soy un hombre divorciado, tengo 39 años y dos hijos, de 19 y 18 años. Hoy soy un hombre feliz al ver lo fuertes y sanos en que se han convertido mis dos chicos… Pero aún no sé en qué me han convertido a mí.

En Semana Santa del año pasado me los llevé a los dos de acampada en un camping, en la montaña, cerca del lago al que yo había ido de joven tantas veces a pescar. Tras montar la tienda de campaña y comer algo, alquilamos un bote y estuvimos remando en el lago. Mi hijo menor, Álvaro se divirtió mucho con la caña de pescar, pero no consiguió nada más que las risas de su hermano, quien le retaba a pescar algún pez que poder comer esa noche. Estábamos exhaustos y tras comer algo en la cantina, nos acostamos pronto. Alberto se acostó a mi izquierda, embutido en su saco de dormir, y Álvaro se acostó a mi derecha. Yo ni siquiera me metí en el saco, ni me desvestí, así que permanecí con mis Levi s puestos y cuando noté que la respiración de mis hijos era más pausada y tranquila, señal de que ya estaban en el séptimo sueño, me dormí. Recuerdo que tuve un sueño erótico, un sueño muy caliente. En mi sueño, Paca, la chica de la panadería que por aquella época a mi me atraía mucho, me estaba masturbando e intentaba tragarse mi rabo.   Cuando se lo introdujo en la boca me corrí, al igual que un adolescente inexperto. Al despertar ni me acordaba, pero fue al ir a orinar cuando vi que tenía restos de semen en el pene, en mi pubis y hasta en mi abdomen y que mis calzoncillos estaban manchados de… mi propia leche. La cosa no me extrañó mucho porqué pronto acudió a mi mente el sueño, sin embargo, pensé somnoliento, era un poco raro no tener los pantalones manchados. Y por último, no quise ni imaginar en las consecuencias de lo que sucedería si alguno de mis hijos llegara a despertarse justo cuando me corría, ya que, según mi ex-mujer y algunas otras con quienes he tenido relaciones, yo soy muy escandaloso en el momento del orgasmo.

Durante la mañana intenté no pensar en el sueño ni en mi excitación nocturna; debía de tener mucho líquido acumulado en mis testículos y la verdad, hacía mucho tiempo que yo no me masturbaba. El corazón me dio un vuelco al comprobar que era mi hijo menor, Álvaro, quien ponía tanto cuidado y empeño en masturbarme. ¡Mi hijo, mi propio hijo, aprovechando que yo estaba dormido, abusaba de mí! Me quedé petrificado. ¿Qué le pasaba a Álvaro para comportarse así? ¿Era mi hijo gay? ¿Y yo, cómo es que no era capaz de hacer nada para impedir esta incestuosa situación? En medio de tal situación me hallaba cuando, en la oscuridad de la tienda, Álvaro se incorporó y se introdujo mis 18 cm de carne dura en su boca. Dios mío, la sensación de placer que me invadió hizo que me olvidara de todo lo demás… Álvaro me la chupaba y me pajeaba a la vez con tal finura que pronto noté una cierta presión en mis huevos, que embutidos en mis vaqueros, amenazaban con explotar. Me corrí con un grito, fue como un largo arghhhhhh!, que medía la intensidad de placer que estaba experimentando. Ya ni siquiera me importó si Alberto se despertaría o no. Acto seguido, alucinado e inmóvil ante tan inaudita situación, mientras yo aguardaba y pensaba qué a hacer a continuación, mi hijo me limpió el rabo, con la boca, tragándose todos los restos mi leche y limpió mi pubis con algo, que supongo sería una camiseta. La operación me hizo gemir de nuevo y me convulsionó todo el cuerpo, pero permanecí inmóvil, incapaz de hacer nada, ni siquiera cuando las manos de mi hijo devolvieron mi polla, aún dura, al interior de mi bragueta y cerraron la cremallera de mis pantalones.
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Algún tiempo más tarde escuché gemir a mi hijo y no tuve duda que se estaba masturbando. Fue en ese instante cuando decidí hablar con él de lo sucedido muy seriamente, de hombre a hombre. Qué me explicara lo que había hecho, y por qué… Pero no me atreví; finalmente me vi obligado a aguardar al día siguiente.

Amaneció y me despertó mi hijo mayor. Me gustó ser despertado, puesto que al final, había logrado dormirme, tras pasar horas pensando en cómo afrontar la situación, para no herirle, para no hacerle sentir mal y la vez que yo mismo no saliera mal parado. Fingiendo que no había sucedido nada, les preparé el desayuno, que consistió en unos zumos de fruta y unos trozos de pan duro con mantequilla y envié a mi hijo mayor al pueblo a por comida. Cuando Alberto se montó en mi auto, y maniobraba para salir de allí, decidí hablar con Álvaro.

-Álvaro hijo, puedes explicarme qué pasó anoche le pregunté. Admito que no fue el mejor modo de afrontarlo, pero fue la primera frase que fui capaz de pronunciar.

-¿Anoche? ¿A qué te refieres? preguntó él confuso.

-Permanecí en silencio. Fingía estar pensando, pero en realidad aguardaba a que él añadiera algo más. No lo hizo, así pues tuve que seguir improvisando.

- Te escuché – dije, por decir algo- Te estabas masturbando.

Relatos TDM, Técnicas-de-Masturbación
En ese momento alzó su mirada hacia mí, y la tristeza tiñó su cara. Me partía el corazón verle así, en esa situación, pero yo no podía decirle nada más y creo que él sabía que yo eludía la cuestión principal, es decir, el hecho que si yo sabía que él se estaba pajeando era por que yo estaba despierto ya que él previamente me había pajeado a mi.



De nuevo se hizo el silencio entre nosotros. No sé si la vergüenza, no sé si el pudor, o incluso el hecho de que él había abusado de mi mientras yo dormía, pero la estropearlas enfadándome con mi hijo, o como mínimo poniéndole mala cara. De modo que fingí que todo estaba bien y el día trascurrió sin grandes sobresaltos.


Por la noche, después de haber cenado en la cantina, regresamos a la tienda a dormir., pero resultó que los dos estaban más desvelados que nunca, puesto que Alberto el mayor, no paraba de hablar de la liga de fútbol con Álvaro, a la vez que le tomaba el pelo y le llamaba niñato y cosas por el estilo. Cuando Alberto se cansó de meterse con su hermano, de su mochila sacó, una revista pornográfica y se la arrojó a su hermano. Para mi horror vi que se trataba de una de las fuertes. Álvaro la recibió abierta en un apartado peligroso: en la revista dos hombres y una mujer se hallaban entregados al sexo en todas las posturas imaginables -Alberto ¿cómo te atreves? le dije indignado, y le ordené a Álvaro que me diera la revista inmediatamente.

-¡Papá exclamó Alberto- estas revistas las tenía yo de hace algunos años y a veces sé que Álvaro las mira de vez en cuando, y se hace pajas y no hay nada de malo en eso…

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Álvaro iba pasando las páginas hasta que llegó a una y se quedó inmóvil contemplándola. Al cabo de un momento le enseñó la fotografía a su hermano y éste se echó a reír con picardía.


En la fotografía la mujer estaba siendo sodomizada.. Yo ya no sabía si escandalizarme o reírme también, máxime cuando Alberto me preguntó: -Oye papá, ¿tu has dado por el culo alguna vez a alguien?Otra jarra de agua fría, pero esta vez venía de mi hijo mayor. Pese a que ya contaba con diez y nueve años, y por la seguridad con qué lo preguntó, supuse que ya no era virgen. Frente a él Álvaro le miraba con la boca abierta.



Relatos TDM, Técnicas-de-Masturbación
-Si contesté, ésta vez quería zanjar la cuestión de una vez por todas e intentar dormir.

-¿Y cómo es? ¿Qué se siente? quiso saber Alberto.

¡Maldita sea! Ahora me tocaba responder algo que no me apetecía responder. Confieso que a veces es difícil hacer de padre. ¿Qué debía contestar? Definitivamente le di una respuesta brutal…

- Es una cosa muy estrecha, que te envuelve tu polla como un guante y te da un gusto que no veas, aunque tienes que hacerlo con tacto, porqué es violento para la chica. Piensa que le puedes hacer  mucho daño.
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-¡Joder papá! Exclamó él tengo ganas de encular a alguna…

-Si eso mismo, joder, pero será mañana. Venga a dormir. La educación sexual no la vas a encontrar aquí, así que dame esa revista. le ordené. Y una vez me que me la hubo dado todos nos fuimos a dormir.

Esa noche hubiera dejado que me tocara ahí… Entonces una mano agarró mi cipote, y a la vez un dedo se introdujo en mi ano. ¡No me lo podía creer! Mi hijo me estaba volviendo a masturbar a la vez que trataba de chupármela qué, aún no estaba seguro. Lo que sí sé es que dejé escapar un gritito, no sé si de sorpresa, no sé si de dolor o de qué. Entonces, la tienda se iluminó a la luz del candil. Alberto había despertado y estaba mirando la escena alucinado.

-¿Qué pasa aquí? preguntó.

Evidentemente no cabían muchas explicaciones. Yo acostado, con las piernas un poco abiertas, a mi lado mi hijo, con una mano agarrando mi polla y con la otra metiéndome un dedo por el culo, mi culo virgen… Podía parecer que yo me estaba dejando hacer… Entonces la situación cambió en cosa de segundos….

-No Alberto dije incorporándome no es lo que crees, yo acabo de despertarme…

Sus ojos se habían concentrado en mi pene, que aún erecto, se hallaba como envuelto por la mano de mi hijo. Su nuez en su garganta subía y bajaba y antes de que yo pudiera reaccionar se lanzó sobre mi rabo y lo tocó, lo acarició y lo envolvió como si quisiera hacerlo suyo…

-Alberto, Álvaro, qué me estáis haciendo… ¡basta ya! exclamé.

Todo se precipitó.
Relatos TDM, Técnicas-de-Masturbación

Recuerdo que uno de ellos volvió a guardar mi pene en la bragueta, pero que subió la cremallera hasta más o menos la mitad… Sentí que mientras yo intentaba reaccionar y darme la vuelta sin éxito, varios dedos iban introduciéndose en mi ano, mi ano que hasta entonces había permanecido virgen, impoluto, y casto, como parte de mi masculinidad. Pude ver como Alberto se quitaba los calzoncillos, y que se acariciaba su respetable pene… Me dio hasta miedo, por qué aún a la débil luz del candil, parecía que le brillasen los ojos…. Pronto Álvaro se arrodilló y se acomodó para ir dando lengüeta zas a mi capullo, que había quedado al descubierto junto con medio tronco de mi polla. Yo ya estaba gimiendo, ya que como cualquier hombre, poseo una gran sensibilidad en el glande. Y fue entonces cuando, como la parte más atroz de la peor pesadilla, Alberto, mi hijo mayor, se arrodilló frente a mí, me separó las piernas y las colocó sobre sus hombros. Recuerdo que sentí escalofríos cuando noté la cabeza de su pene en contacto con mi esfínter. ¡Iba a ser enculado, yo, a mis 39 años, por mi propio hijo!Un dolor atroz surgió desde mis entrañas. Me pareció que me iba a reventar el culo. Ahí estaba yo, espatarrado y con los pantalones puestos, con las piernas sobre los hombros de mi hijo Alberto, mientras él intentaba metérmela y resistiéndome a los lengüetazos que sobre mi capullo iba recibiendo por parte de Álvaro.

-¡Oh papá, ya falta poco para que entre entera! Exclamó Alberto- esto es de cine…


A medida que ese trozo de carne dura que era el pene de Alberto se abría paso en mis entrañas, yo gritaba de dolor. Podía notar cada milímetro entrando, avanzando, taladrándome, en una palabra, desvirgándome. Me estaba partiendo en dos el culo y el muy cabrón lo sabía y parecía estar disfrutando con ello.

-¡Oh, arghhhhhh! Chillaba yo- ¡Chaval paraaaaaaaaa, me estás haciendo dañooooooo, que me estás enculando, me estás follandoooo! -¡Eso te dije antes que quería hacer papá, quería encular a alguien-¡ contestó él empujando con fuerza -¡Ya casi está!Cuando finalmente logró introducir toda su polla en mi, su pene que reclamaba su parte de acción en medio de aquel caos, y que ahora, había quedado relegado a un segundo plano, ya que el placer lo estaba recibiendo por mi culo. Era una acometida de pasión desbordada, era el sexo en una nueva dimensión, sexo desbocado, como un caballo que se escapa sin control. Por primera vez, deseé que me tocaran… que me hicieran una paja o algo., y que se liberara lo que sentía entre las piernas.

-¡Oh hijo, me estás follando. Cabrón! ¡Que me estás desvirgandooo, arghhhhhh!Lascivamente Álvaro iba acariciándome la bragueta, donde el bulto de mi entrepierna delataba una erección que ya quemaba. Y cada vez más deprisa mi hijo fue follándome, desgarrándome por dentro, y en medio de mis gritos y mis gemidos me abandoné al placer…

-¡Me voy a correr ahhhhhhhh Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me voy a me voy a correr yo solo, arghhhhhh. . . Dios, me corro, me corr…! Y pareció que me estallaba el nabo. Noté mi semen caliente brotar de mi polla a chorros mientras mis huevos se convulsionaban y pronto sentí la humedad en mis vaqueros. Fue tal la presión de mi tranca atrapada en mis pantalones, junto con las caricias de mi hijo Álvaro, pero sobre todo con el pene de Alberto clavado que mi culo que el orgasmo fue brutal. Fui consciente de que era la primera vez que me corría sin ni siquiera haberme tocado… Entonces escuché gemir a Álvaro, en medio de una rápida paja su polla dejó escapar un aparatoso chorro de semen que fue a estrellarse sobre mi cara y mi pecho. A mitad de mi corrida, entre mis gritos y placer y los gemidos de Álvaro, noté como mi culo se hinchaba aún más, como la cara de Alberto se contraía, como él cerraba los ojos y trataba de hablar… de decir algo, algo así como…


- -¡Papá joder, en tu culo me corroo, que me viene ya, que voy… papaaaaaaaá!Y algo me quemó por dentro, algo que me hizo gritar aún más. Mi hijo me inundó el ano con su leche, tanto, que cuando me puse en pie, medio mareado, noté como me resbalaba su leche desde mis entrañas. Alberto se había corrido al fin, liberando un torrente abrasador dentro de mí.

Pero la cosa no acabó ahí.

Resbalando el semen de mi hijo mayor de mi culo, respiré hondo intentando asimilar lo que acaba de ocurrirme… Había sido sodomizado por mi hijo mayor, y masturbado en varias ocasiones por mi otro hijo. Era mi primera experiencia homosexual. Y envuelto como me hallaba en esta nube incestuosa pronto tuve otra erección ya que el solo pensamiento de ser deseado por los dos provocó que se me encendiera la sangre de deseo. No sentía nauseas, no sentía repulsión, no había ningún sentimiento de asco. Sólo otro torrente de testosterona corriendo por mis venas, junto a dos machos: mis hijos. De modo que me quité lo vaqueros, mientras los últimos chorretones de semen me resbalan pierna abajo, y les enseñé mi erección a los dos… Ahora me hallaba arrodillado sobre el suelo de la tienda de campaña y mi pene erecto, aún manchado de mi propia leche, era todo un reclamo de guerra…. El primero en hacerse con él fue Alberto. Sin mediar palabra lo cogió con sus fuertes manos y fue tragándoselo todo… A mis espaldas, Alvaro se arrodilló a su vez y me la metió. No me sorprendió…Yo aún tenía las paredes de mi culo adoloridas por la follada anterior, pero pronto estas se adoptaron a la polla de mi hijo.

Recuerdo que grité como si me estuvieran abriendo en canal…Me sentía como poseído por ese infierno sexual, como un loco.

-¡No, no, no, papaaaaaaaa, no! clamó- soy virgen, no me rompas el culo por favor, nooooo!¿Y qué se creía que era yo momentos atrás, cuando me había follado con los pantalones puestos? ¿Monja de clausura? Demasiado tarde. Escupí sobre su esfínter y el introduje un dedo.

-¡Arghhhhhh! fue su respuesta.

Me dediqué a meterle y sacarle un dedo de su agujero, mientras que comprobé, con la otra mano, que su polla estaba otra vez dura como el acero, su polla, su polla de adolescente que momentos antes se había clavado en mi culo de forma tan lasciva. Las acometidas de Álvaro, que con su pene prácticamente iba devorando mi culo, provocaron que mi rabo, no solo mantuviera su erección, si no que además, éste, se mostrara duro como un mástil, pero caliente, palpitante y apunto para atacar. De modo que sin más preámbulos lo clavé en el culo de mi hijo mayor. Yo ya estaba a punto de desmayarme debido al placer que estaba sintiendo. Primero entró hasta la mitad y pareció quedarse atascado. Por más que yo empujase, mi hijo contraía sus músculos para evitar que mi nabo avanzase más… Y gritaba como un si lo estuvieran destripando.

-¡Hijo mío! Exclamé- tienes que dejarte ir, no ofrezcas resistencia y el dolor desaparecerá, créeme. Sé lo que hago, ya te dije antes de que me follaras tú, que yo ya me había follado varios culos… ¡Aguanta como un hombre chaval! -¡Arghhhhhh, parece que me vas a reventar! sentenció. Entonces, en una nueva intentona, mi rabo terminó por taladrar-lo, y cuando lo hizo, un enorme grito escapó de su garganta… Temí estar haciéndole daño, temí que alguien nos hubiera podido oír, y apunto estaba de abandonar cuando de pronto los gemidos de Alberto, aunque mezclados por más gritos, me hicieron creer que ya me estaba disfrutando. Empujé y empujé con todas mis fuerzas, como si me fuera la vida en ello…

Detrás, pegado a mi nuca, el aliento de Álvaro y sus gemidos de placer al encularme, delante, Alberto, en cuatro patas perdiendo su anal virginidad y soportando mis embestidas…. No recuerdo cuando tiempo más pude aguantar… Sólo sé que nuevamente sentía que algo me quemaba las entrañas, mientras Álvaro gemía como un loco…

-¡Me corro, me corroooo! gemía, corriéndose dentro de mi culo…

Yo por mi parte comencé a pajear a mi hijo mayor mientras seguía follándomelo… No tardó en correrse. Vi como echaba la cabeza hacia atrás, como rogando o implorando algo al Cielo, y como se le desencajaba la mandíbula. Un segundo después, pude ver por encima de su hombro, el chorro blancuzco de su leche salir disparado en medio de su orgasmo. Parecía un geiser por la violencia y la fuerza de la corrida.

-¡Ahhhhh, Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, que placer! gritó.

Tras él me vine yo, colocando mi polla sobre sus nalgas y empujando suavemente mí leche salió disparada sobre su espalda, como un testigo más de la lujuria sexual de la que habíamos sido presa. Después dormimos, los tres, acurrucados unos sobre nosotros.

Meses después, en medio de un fin de semana en el que los dos estaban conmigo, en medio de una improvisada cena, en el sofá, frente al televisor, Alberto iba comiendo, pero le acariciaba la entrepierna a su hermano. Pude ver, como allá, entre las piernas de Álvaro, algo había crecido, duro, y caliente. Cuando Alberto se percató de que yo estaba mirando, no dudó en acariciarme la bragueta…